18 de septiembre de 2014

18

Este es el número que todos los niños desean alcanzar cuando son conscientes del mundo que los rodea. Películas, la hora de llegada a casa, pases para lugares determinados... En todas estas cosas está escrito el número 18.

El tiempo pasa tan lento cuando se vive y tan rápido cuando se ha vivido que ni siquiera nos damos cuenta que en un abrir y cerrar de ojos hemos alcanzado ese número tan ansiado. 

Un día como hoy, 18 de septiembre, hace 18 años que di mi primer berrido en los brazos de mi madre. Justamente fue hace un par de días cuando estuve con mi hermano mirando vídeos de cuando éramos pequeños. Pasando por vídeos de cuando mi hermano estaba en la barriga de mi madre hasta nuestros primeros Reyes, vimos como poco a poco crecíamos y nos convertíamos en lo que ahora somos; vimos como nuestras caritas se formaban, nos reímos con nuestras payasadas y chiquilladas y, sobretodo mi hermano, recordamos fervientemente nuestra antigua casa, juguetes y momentos que vivimos.
Mi hermano tiene ya 23 años cumplidos este mismo 2014, y yo hoy cumplo mi mayoría de edad, aunque sin sentirlo. ¿Debería experimentar algo diferente dentro de mí por haber llegado hasta aquí? Porque, siendo sincera, no es así. Me siento igual que ayer y, seguramente, de la misma forma que me sentiré mañana.
Varios amigos me han advertido, "nada será diferente dentro de ti", y eso lo voy viendo, "pero tendrás más responsabilidades, tal vez no hoy o mañana, pero tal vez sí dentro de unos meses". Responsabilidades. Esa palabra que se queda grande para nosotros que, cuando la oímos, los dieciocho años se tornan ocho. ¿Debemos temer a las responsabilidades? Tal vez eso de "tener responsabilidades" significa que ni papá ni mamá nos harán un desayuno más ni la cama cuando estemos en un día perezoso. O tal vez signifique que se ha acabado eso de mirar a mamá o a papá cada vez que el médico nos pregunté qué nos pasa para que ellos respondan por nosotros. No lo sé. Os lo diré dentro de unos meses. 

Como anécdota final. recalco el hecho de que, cuando cumples esta edad, todo el mundo quiere ser el primero en decirte "¡ya puedes ir a la cárcel!" incluso antes de decirte "felicidades". Noto el chiste algo... masticado. Aunque, sorprendentemente, a todo el que lo oye en su día especial le saca una sonrisa. Curioso. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Todo tipo de comentarios serán bien recibidos excepto aquellos con insultos, ofensas o críticas destructivas. Gracias y ¡vuelve pronto!